Como candidato de los partidos políticos, tengo el placer de informarle al gobierno que hemos llegado al más elevado y patriótico acuerdo para restaurar el imperio de las instituciones nacionales con una plataforma común de aspiraciones patrióticas y con un solo candidato por el cual habrán de sufragar lealmente ambos partidos.

Así pues, nosotros hemos cumplido; esperamos que el gobierno también habrá de cumplir su palabra a elecciones populares limpias de fraude y libres de violencia para elegir el próximo Presidente de la República. El gobierno nos ha dicho con Herrera: “La patria por encima de los partidos”. Nosotros le decimos: De acuerdo; pero agregamos: La patria por encima de los negocios.

Réstame solo significar a ustedes que la confianza con que me han honrado será correspondida hasta con el sacrificio de la propia vida si fuera necesario, y que obligará perennemente mi gratitud.

Las dificultades de comunicación y de expresión a que nos ha sometido el gobierno, especialmente en estos últimos días, me impiden desarrollar ampliamente ante ustedes mi pensamiento político, que por otra parte ya esta expresado en el manifiesto conjunto del 20 de marzo pasado, que tuve el honor de suscribir como presidente del Directorio Nacional Conservador, pero espero, además, poder hacerlo muy pronto para ofrecerle al país, un programa que colme sus anhelos de libertad y de justicia en Colombia.

Servidor y amigo,


GUILLERMO LEON VALENCIA

martes, 21 de abril de 2009

ADHESION DEL EXPRESIDENTE EDUARDO SANTOS A LA CANDIDATURA DE GUILLERMO LEÓN VALENCIA

“Paris, abril 16

Doctor Guillermo León Valencia
Bogotá

Al adherir sin reservas a su candidatura para Presidente de la República, lanzada por todos los partidos políticos y respaldada por la nación entera, lo felicito por llevar dignamente la bandera del más hermoso movimiento cívico que registra nuestros anales. Culmina así el anhelo colombiano que es no sólo recobrar las perdidas libertades y restaurar, con las instituciones republicanas, el decoro de la patria, sino aplicar íntegramente el programa trazado, con serena firmeza, en los acuerdos de los partidos. Esta es la iniciación gloriosa de una nueva era histórica, en que al amparo de la concordia entre los ciudadanos y en claro ambiente de convivencia patriótica, gobiernos legítimos, ajenos a sectarismos exclusivistas busquen y merezcan la colaboración de todos y eliminen el panorama nacional las sombras que hoy lo oscurecen: la maldición de la violencia, el escándalo de la arbitrariedad oficial, el sacrificio de los intereses públicos en aras de las conveniencias privadas.
La unión de los partidos en torno de ese programa redentor y de usted como candidato de cuantos no han renegado de la republica, pone fin a la mentira sobre la cual ha querido sostenerse la dictadura que nos humilla. Representa la unánime voluntad de paz; de honrada vida libre, regida por la constitución y la ley, y no por el capricho del que nos mande; de convivencia fraternal dentro del derecho de todos, sinceramente respetado.

Esa es la voluntad del pueblo colombiano, enfrentada a un régimen dictatorial mantenido sólo por la violencia de que se hace permanente victima a la nación, voluntad que avanza en medio de un vasto silencio rudamente impuesto por los agentes de la dictadura que neciamente creen posible ahogar así la opinión nacional. Tanto ese silencio obligado de la ciudadanía como las adhesiones a la imposible reelección, obligatorias también, son pruebas dramáticas de la opresión a que está sometida la patria. No es menos escandalosa y significativa la mordaza que a unos se pone, que la adhesión a otros, arrancada por el temor y por la fuerza. Ambas son claros síntomas de la realidad que hoy se padece entre nosotros y a la que no pueden ser indiferentes los pueblos libres.

A despecho de las iniquidades con que se pretende cerrarle el paso, este movimiento nacional de unión y de solidaridad entre todos los patriotas, está llamado a triunfar, porque el país lo quiere con fuerza irresistible. Ante él nada significara una írrita asamblea, inventada y nombrada por media docena de individuos que locamente se proclaman depositarios de la soberanía nacional, cuando hasta para hablar de ella carecen de título legítimo.

Se trata de una lucha entre la nación colombiana y un régimen militarista sin más fuerza de la que pudiera darle el abuso de las posiciones oficiales. Para dudar del resultado de esa lucha seria preciso dudar también de las leyes de la física y de todas las leyes morales.

Respetuosamente saludo al candidato que encarna la resolución nacional de corregir valerosamente los errores pasados; de unir lealmente dentro de la paz a los hijos de Colombia, deseosos de asegurar un porvenir que para todos traiga honra y provecho, y de cerrar para siempre un paréntesis de amarga tiranía, que sólo habrá servido para demostrar cuán triste es la suerte de los pueblos, y cuán vergonzosa, cuando se abandonan los caminos de la libertad democrática y se tratan de implantar sistemas despóticos que no tienen ni justificación ni excusa.

(Fdo.) EDUARDO SANTOS”

Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 75.

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