Como candidato de los partidos políticos, tengo el placer de informarle al gobierno que hemos llegado al más elevado y patriótico acuerdo para restaurar el imperio de las instituciones nacionales con una plataforma común de aspiraciones patrióticas y con un solo candidato por el cual habrán de sufragar lealmente ambos partidos.

Así pues, nosotros hemos cumplido; esperamos que el gobierno también habrá de cumplir su palabra a elecciones populares limpias de fraude y libres de violencia para elegir el próximo Presidente de la República. El gobierno nos ha dicho con Herrera: “La patria por encima de los partidos”. Nosotros le decimos: De acuerdo; pero agregamos: La patria por encima de los negocios.

Réstame solo significar a ustedes que la confianza con que me han honrado será correspondida hasta con el sacrificio de la propia vida si fuera necesario, y que obligará perennemente mi gratitud.

Las dificultades de comunicación y de expresión a que nos ha sometido el gobierno, especialmente en estos últimos días, me impiden desarrollar ampliamente ante ustedes mi pensamiento político, que por otra parte ya esta expresado en el manifiesto conjunto del 20 de marzo pasado, que tuve el honor de suscribir como presidente del Directorio Nacional Conservador, pero espero, además, poder hacerlo muy pronto para ofrecerle al país, un programa que colme sus anhelos de libertad y de justicia en Colombia.

Servidor y amigo,


GUILLERMO LEON VALENCIA


miércoles, 22 de abril de 2009

FIRMADA LA UNION CONSERVADORA Y EL RESPALDO DE TODO EL PARTIDO CONSERVADOR COLOMBIANO A LA CANDIDATURA NACIONAL DEL DOCTOR GUILLERMO LEÓN VALENCIA

2 DE JUNIO DE 1957
“Al iniciar esta nueva etapa en las actividades del partido, ratificamos nuestra adhesión a los principios conservadores contenidos en los programas de colectividad, principios que el partido se ha dado con el propósito que en Colombia haya siempre un gobierno republicano, popular, representativo, alternativo y responsable…

Acogemos con entusiasmo la candidatura nacional del Doctor Guillermo León Valencia, esclarecido colombiano, para ejercer la Presidencia de la Republica en el periodo constitucional de 1958 a 1962. Por haber sido proclamada esa candidatura en una situación de anormalidad política que, afortunadamente, concluyó como consecuencia de la reacción nacional que culminó el 10 de mayo ultimo, el Directorio Nacional Conservador y la Comisión Nacional de Acción Conservadora la presentarán a la Convención Nacional del partido para su ratificación.

La Convención Nacional Conservadora será integrada de conformidad con los estatutos del partido y la reglamentación ya establecida. La Comisión Nacional de Acción Conservadora y la Dirección Nacional Conservador señalaran de común acuerdo la fecha en que la Convención habrá de reunirse.

Bogotá, Junio 2 de 1957

Comisión Nacional de Acción Conservadora.- Alvaro Gómez Hurtado, Juan Uribe Holguín, Alfredo Araújo Grau, Manuel Coronado, Hernando de Velasco, Secretario

Directorio Nacional Conservador.- José Antonio Montalvo, Juan Uribe Cualla, Francisco de Paula Pérez, Hernán Jaramillo Ocampo, José Elías del Hierro, Rafael Azuero, Alfredo Carbonell, Alfredo Vásquez Carrizosa, Secretario General.



Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 253-255

DECLARACIÓN DE LOS DOS PARTIDOS POLÍTICOS - SOLIDARIDAD CON EL MOVIMIENTO CIVIL

A la reelección presidencial respondieron los partidos liberal y conservador con la siguiente orden de solidaridad con el movimiento civil el 9 de Mayo:
En las horas de la tarde de ayer el General Rojas Pinilla arrancó a una Asamblea, cuyos miembros fueron designados directa o indirectamente por él, una elección inválida para continuar su gobierno después de 1958. A pesar de las circunstancias en que fueron elegidos, un grupo minoritario de asambleístas se abstuvo de ejecutar el acto único para el cual se creó ese instrumento que no corresponde a ninguna tradición colombiana, a ningún principio de derecho, y que con su sola existencia viola la constitución nacional.
Los partidos políticos hemos declarado ya en muchas ocasiones que para nosotros la Asamblea Constituyente del General Rojas es, por su origen, inexistente como entidad institucional y que todos sus actos carecen de validez alguna, entre ellos el primero, el de alterar la constitución para reelegir al General Rojas Pinilla, y luégo el que ayer se cumplió cuando todo el país se paraba en un acto extraordinario de protesta sin antecedentes ni memoria en los anales de Colombia.
El General Rojas Pinilla, en el discurso en que recibió la ofrenda inconstitucional que le presentaban sus funcionarios de la asamblea, le decretó la violencia al país, y trazó, además, un programa de gobierno que Colombia rechaza, y que amenaza, esencialmente todo lo que quedaba todavía sin destruír. En un programa de persecución, de la nacionalización rapaz, de intimidación al capital, de promoción irresponsable de la lucha de clases. El promotor de la reelección inválida se ha colocado voluntariamente como el enemigo implacable del sistema social y económico que no sólo Colombia sino todo el mundo occidental ha escogido como la formula mejor para preservar la libertad y promover las prosperidad de los hombres, dentro de la justicia y la paz. Lo que expuso ayer como plan de acción inmediato y futuro es la negación absoluta de los principios de la civilización cristiana, que son el marco de los empeños para ambos partidos tradicionales de Colombia.
Jamás hubiéramos concebido los colombianos que desde la Presidencia de la República se formulara la amenaza - que en Cali se ha llevado a la práctica - y menos aún hecha por el jefe de las milicias regulares, de recurrir a la cooperación de las gentes indeseables para lanzarlas en persecución de la ciudadanía indefensa.
Además demostró el General Rojas la resolución irrevocable de destruír a los dos partidos tal como muchas veces antes lo había intentado, y dejado de hacer solamente por la prevención de las más grandes fuerzas morales de Colombia, a cuya cabeza está la Iglesia Católica.
Acción pacífica, enérgica resistencia hasta el grado en que se evite la lucha física con la fuerza pública, eso pedimos, pero por sobre todo, profunda y activa fe en que representamos la totalidad de lo que es Colombia y su historia entera. Los dos partidos no podrán ser arrollados ni desaparecerán jamás de nuestra vida pública, menos ahora, cuando están unidos para trabajar por la paz de la nación, por el regreso a sus instituciones y por el restablecimiento de un régimen de repare los daños que el actual gobierno le ha caudado a la patria.
Pero queremos que nuestros amigos entiendan bien que nadie puede quedar, si tiene amor por su partido además de veneración y respeto por la República, al margen de esta lucha, en la que se juega radicalmente la suerte de Colombia.
ALBERTO LLERAS, Director de liberalismo GUILLERMO LEÓN VALENCIA
Directorio Nacional Conservador, Francisco de Paula Pérez, Juan Uribe Cualla, Rafael Azuero. Alfredo Carbonell, Alfredo Vásquez Carrizosa (Secretario General
Alfonso López Pumarejo,Eduardo Santos, FALTAN NOMBRES – COPIAR PAG 190, 191
Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 188-189-

MANIFIESTO DE LOS DIRECTORIOS POLÍTICOS A LAS CLASES TRABAJADORAS

Los directores nacionales de los partidos liberal y conservador desean expresar a las clases obreras la satisfacción con que reciben la adhesión que le están prestando al inmenso movimiento nacional, cuyo primer objetivo es devolverle a toda la nación, y singularmente a las masas populares, su libertad política y el derecho a intervenir en la manera cómo se resuelvan los problemas económicos y sociales que las afectan tan hondamente.
Los universitarios, los gremios, los industriales, banqueros, comerciantes que toman parte en la batalla pacífica contra la dictadura no están defendiendo sus intereses particulares; por el contrario, no han vacilado en exponerlos gravemente a trueque de devolverle su libertad al país y de evitar que el gobierno, que tan graves males ha causado ya a la posición económica de todos los colombianos y naturalmente a la de los sectores más pobres, precipite a la nación a una crisis que ya ha comenzado a sentirse y de la cual son muestras claras la abrumadora carestía de la vida, el alza vertiginosa del cambio, la escasez, el insuficiente abastecimiento de materias primas para las fábricas y el desempleo que ya es notorio en muchas actividades. El gobierno, al través de su maquinaria de mentirosa propaganda y con la censura de prensa, pretende ocultar todos esos hechos y presentarse como el defensor de las clases pobres, cuando es lo cierto que la causa de los males que ya está sufriendo el país y de los muchos más graves que se le esperan, si no se establece un gobierno responsable, controlado por la opinión pública, no es otra que la conducta del General Rojas Pinilla y del pequeño grupo de privilegiados que usufructúan los recursos de todo el pueblo colombiano….

Y, desconociendo el carácter orgulloso y digno de los obrero colombiano, el gobierno presente que los servicios de bienestar social, pagados con el dinero de todos los contribuyentes, sean recibidos por esos obreros como una limosna, como si el General Rojas Pinilla los estuviera costeando con sus propios fondos y tuviera derecho a exigir por ello la obediencia incondicional y la humillación del pueblo. La verdad es que el gobierno le da al pueblo mucho menos de lo que debería darle, habida cuenta de las inmensas sumas de que ha dispuesto. Y la verdad es también que los servicios sociales los paga el mismo pueblo con los impuestos, y que no guardan proporción con la carga inmensa de los innumerables gravámenes que se han establecido sobre los consumidores…..

Y a cambio de lo poco que entrega, la dictadura pretende que el pueblo colombiano renuncie a sus libertades, se convierta en un esclavo, despojado de todo derecho, que eses pueblo no intervenga en elecciones para decir quién debe representarlo, sino que acepte indefinidamente que un solo hombre mande sobre todo sin control alguno, y que haya que rogarle a él como limosna, lo que si el pueblo tuviera libertad podría darse, de mejor y más completa manera.
Contra todo eso el país se ha levantado unánimemente, y está gritando que somos colombianos y como tales queremos ser libres. El pueblo desea que su libertad sindical esté garantizada por las leyes y no dependa que su libertad sindical esté garantizada por las leyes y no dependa del capricho del gobierno, quien mira con animadversión los sindicatos que no se ponen humildemente a su servicio. El pueblo desea tener sus voceros auténticos en las corporaciones legislativas para que intervengan en la legislación social y en la fijación de las sumas que deben destinarse a la educación popular, a la vivienda para las clases pobres, a los servicios médicos y hospitalarios. El pueblo desea que se adelante una política económica y fiscal dirigida a beneficiarlo positivamente y no a enriquecer a unos pocos con perjuicio de todos. El pueblo desea tener libertad para hablar, para reunirse, para poder leer en los periódicos la verdad, sin censura. El pueblo desea que los fondos públicos no se gasten en pagar indebidamente periódicos mercenarios que quieren engañarlo con propagandas mentirosas. El pueblo desea ser libre de hacer manifestaciones cuando a bien le plazca y no se quiera obligarlo a marchar como un rebaño de esclavos, por orden de las autoridades para rendir homenajes que no quiere rendir, o expresar adhesiones que está negando en su conciencia. Y todo eso es lo que quiere conseguir el actual movimiento, el cual ofrece a la nación no sólo la paz garantizada solemnemente por el pacto de los partidos; no sólo la igualdad de los partidos políticos dentro de un gobierno sin hegemonía de ninguno y que no excluya a nadie por razones sectarias de los puestos públicos o del trabajo en las empresas oficiales; no sólo el derecho para las clases populares de designar sus propios voceros para que defiendan sus intereses en los consejos , asambleas y cámaras, sino también política economía y fiscal puesta al servicio de las clases trabajadoras que destine al beneficio de éstas parte sustancial de los dineros públicos, que aligere la carga insoportable de los impuestos y disminuya el costo de vida hoy terriblemente elevado por la política inflacionaria y los despilfarros oficiales.
Y ofrece también una política social que no únicamente conserve sino perfeccione las conquistas alcanzadas, que garantice efectivamente la libertad sindical y defienda en el trabajador ante todo la dignidad de la persona humana, reconociéndole su libertad. Su independencia, su carácter de verdadero ciudadano.
Por todo esto estamos luchando, unidos íntimamente los miembros de todas las clases sociales y de todos los paridos políticos. Y el triunfo será nuestro, de ello estamos seguros, porque nos asiste el derecho. Somos los colombianos de siempre; no hemos caído en la vergüenza de plegarnos a la servidumbre, y con eses título que es común a todos vamos a la victoria.
ALBERTO LLERAS GUILLERMO LEÓN VALENCIA
Dirección Nacional Liberal Directorio Nacional Conservador


Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 171-172-173-174

LIBERADO EL SEÑOR VALENCIA EN CALI

En las horas de la tarde del 3 de mayo le fue comunicada al señor Valencia por autoridades del Departamento la decisión de permitirle continuar su viaje a Bogotá. El señor Valencia exigió la libertad de los detenidos en Cali, y luego acompañó al señor Sardi Garcés al Palacio Episcopal, donde se había convenido que estuviera asilado hasta tanto pasara el peligro que la falta total de garantías para su vida y bienes hacía indispensable, en concepto del señor Valencia y del propio Excelentísimo señor Obispo de Cali.
El señor Valencia acompañado por numerosísimas personas, a quienes no se permitió llegar al aeropuerto, tomó el avión a Bogotá y en el aeropuerto de Techo, a pesar de la limitadísima información sobre su llegada, asistió una nutria concurrencia, que lo recibió con ovaciones, cantando el Himno Nacional y agitando pañuelos. El señor Valencia, ya en su residencia provisional en Bogotá, envió un mensaje a los estudiantes de la Universidad Javeriana sitiados en el edificio por la policía, recomendándoles cordura, y pidiéndoles que la determinación tomada por ellos de continuar la huelga se realizara en forma pacífica, sin dar oportunidad a choques con la fuerza pública, ya que estaba probando la formidable eficacia de la resolución de resistir ordenada y cívicamente a los abusos de la fuerza.

Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 111

ALBERTO LLERAS ANUNCIA “LA RESURRECCION DE LA REPUBLICA”

El 30 de Abril, El Director del Liberalismo envió una circular a los miembros de los Directorios Departamentales. En ella anunciaba ya “la resurrección de la República” He aquí su texto:


CIRCULAR NUMERO 43
ASUNTO: El Gobierno y la reelección.
Bogotá, abril 30 de 1957
Señores Miembros del Directorio
Departamental:
Por más de cinco semanas el gobierno ha tratado de ocultar rigurosamente al país el hecho que podía despertar en él mayor interés y más justificadas esperanzas. El acuerdo histórico de los dos partidos tradicionales no es, sin embargo, un delito, y si lo fuera, los colombianos tendrían derecho a conocerlo. Bien al contrario, es un sensacional suceso de nuestra vida republicana, y aunque sólo fuera por respeto a los servicios que en una u otra época los dos partidos y sus hombres le han prestado a la República, es inaudito que la dictadura lo persiga, lo calumnie, lo oculte, prohiba que se hable de él, encarcele a quienes lo aprueban públicamente, e impida aún hasta en las residencias privadas, que se reúnan hombres y mujeres libres de manifestar su adhesión al candidato nacional, escogido para llevar a cabo el programa conjunto de las dos colectividades.
Ante el intento de reelección que viola todas las disposiciones de la Carta Constitucional, que el país rechaza por razón de sus principios morales y jurídicos y por la experiencia de los cuatro años anteriores, hemos ofrecido a los colombianos una solución que por largos años había sido la aspiración de los patriotas más eminentes: la de la reconciliación de los partidos, sellada en el acuerdo del 20 de marzo, y hemos acordado un candidato nacional, el doctor Guillermo León Valencia, al cual ha adherido, por encima de las limitaciones y prohibiciones del gobierno, la opinión pública, viva, alerta y vigorosa. Proclamada en Medellín y en Bogotá, su candidatura recibe caudalosas demostraciones de fe por parte del pueblo, y se reafirma su proclamación en Popayán y Cali, a pesar de los despliegues de fuerza y de la prohibición de que su nombre se mencione públicamente. Por exaltarlo, han pagado cárcel muchos colombianos, estudiantes, profesores universitarios, intelectuales, obreros, a quienes se han infligido castigos y humillaciones, y a quienes se ha sometido a acciones policiales sin apelación, ni recurso alguno. Sabemos, ciertamente que no hay ahora convocatoria a elecciones, pero sabemos también que tendrá que haberla.
Tenemos plena fe en que el país ha despertado del estupor que le produjo ser tratado como una nación ocupada. La empresa de establecer las instituciones no se va a contener ni a paralizar porque haya otra nueva y más flagrante violación de la Constitución Nacional. Y no va a detenerse sino con la resurrección de la República.
Los saludo muy cordialmente,
ALBERTO LEERAS
Director del Liberalismo

Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 83-88-89.

CARTA DE LOS DIRECTORIOS POLITICOS A ROJAS PINILLA

El 12 de abril las directivas de los partidos enviaron al Presidente de la República y al Ministro de Guerra
Encargado del Despacho de Gobierno, los siguientes memoriales, que no tienen respuesta hasta de fecha

Excelentísimo Señor presidente de la República.
E. S. P.
Adjuntamos a este escrito un comunicado de las Directivas Políticas de la Nación, --- Directorio Nacional Conservador, Dirección Nacional Liberal y Directorios Liberal y Conservador de Antioquia ---- que se suscribió simultáneamente en Bogotá y Medellín el día 8 de abril en curso, en el cual se participa al pueblo colombiano que los organismos rectores de sus dos grandes partidos históricos, han escogido unánimemente el nombre del doctor Guillermo León Valencia, como candidato nacional a la presidencia de la República.
En eses comunicado aparece la carta de aquella fecha en que los Directorios Conservador y Liberal de la Nación y los Directorios Liberal y Conservador de Antioquia, se dirigieron al doctor GUILLERMO LEÓN VALENCIA, participándole aquella trascendental resolución y asimismo la respuesta que éste les dio aceptando aquella postulación y exigiendo que se convoque a elecciones populares limpias de fraude y libres de violencia para elegir al próximo Presidente de la República, ya que los partidos a virtud del Acuerdo que han celebrado cesaron en sus luchas y han llegado a un patriótico entendimiento en servicio del país, y se han unido en una común aspiración y un candidato único, cumpliéndose así la condición señalada por las Fuerzas Armadas de no continuar en el mando cuando desaparecieran las pugnas y divisiones entre los partidos.
Los Directorios, al hacer públicas aquellas comunicaciones, han reiterado su exigencia de que se devuelva al pueblo colombiano el derecho de designar el Presidente de la República, en elecciones libres de violencia y de fraude; pero hoy acuden ante S. E. para solicitar al Gobierno, como solemnemente lo hacen, la convocación a tales comicios.
Esta solicitud expresa la formulamos en ejercicio del derecho de petición que consagra la Constitución Nacional y que a nuestro entender no ha sido aún abolido.
Suscriben esta petición el Director del Liberalismo, el Directorio Nacional Conservador y el Doctor GUILLERMO LEÓN VALENCIA, acordado candidato único de los dos partidos para las lecciones populares, cuya convocación demandamos expresa y formalmente.
Una copia de esta solicitud y de su comunicado anexo la hemos puesto en esta misma fecha en manos del actual Ministro de Guerra, encargado del Ministerio de Gobierno.
Solicitamos se nos dé, de acuerdo con la Constitución, oportuna y pronta respuesta.

Bogotá, abril 12 de 1957

Excelentísimo Señor Presidente,
GUILLERMO LEON VALENCIA
Dirección Nacional Liberal, ALBERTO LLERAS
Directorio Nacional Conservador, Juan Uribe Cualla, Francisco de Paula Pérez. Rafael Azuero M., Alfredo Carbonell, Alfredo Vásquez Carrizosa, Secretario General.
Señor Ministro de Guerra, encargado del Ministerio de Gobierno.
E. S. D.

Atentamente nos permitimos adjuntar a este escrito una copia de la solicitud que en esta misma fecha hemos elevado al Excelentísimo Señor Presidente de la República pidiéndole la convocación a elecciones populares limpias de fraude y libres de violencia para escoger al próximo Presidente de la República. Igualmente le acompañamos el comunicado de las Directivas Políticas de la Nación, --- Directorio Nacional Conservador, Directorio Nacional Liberal y Directorios Liberal y Conservador de Antioquia---, que se suscribió simultáneamente en Bogotá y Medellín el día 8 de abril en curso, y en el cual se participa al pueblo colombiano que los organismos rectores de sus dos grandes partidos históricos han escogido unánimemente el nombre del doctor GUILLERMO LEON VALENCIA, como candidato nacional a la Presidencia de la República. En ese comunicado aparece la carta de aquella fecha en que los Directorios Conservador y Liberal de la Nación y los Directorios Liberal y Conservador de Antioquia dirigieron al doctor Guillermo León Valencia participándole aquella trascendental resolución, y asimismo la respuesta que este les dio, aceptando aquella postulación y exigiendo que se convoque a elecciones populares limpias de fraude y libres de violencia para elegir al próximo Presidente de la República, ya que los partidos a virtud del Acuerdo que han celebrado cesaron en sus luchas y han llegado a un patriótico entendimiento en servicio del país y se han unido en una común aspiración y un candidato único, cumpliendo así la condición señalada por las Fuerzas Armadas de no continuar en el mando cuando desaparecieran las pugnas y divisiones entre los partidos.
La solicitud que hemos formulado al Excelentísimo Señor Presidente de la República habrá de ser respondida por S.E., como Ministro de Guerra encargado del Ministerio de Gobierno tenga personal conocimiento de aquella petición que, por lo demás, la reiteramos ante S.S. para que se digne darnos oportuna y pronta respuesta.

Bogotá, abril 12 de 1957.
Señor Ministro, muy atentamente,
Dirección Nacional Liberal, ALBERTO LLERAS
Directorio Nacional Conservador, Juan Uribe Cualla, Francisco de Paula Pérez, Rafael Azuero M., Alfredo Carbonell, Alfredo Vásquez Carrizosa, Secretario General.

Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 72-73-74-75.

PALABRAS DEL DIRECTOR DEL PARIDO LIBERAL, ALBRTO LLERAS, EN LA CONFIRMACION DE LA PROCLAMACION DE LA CANDIDATURA DEL SEÑOR GUILLERMO LEÓN VALENCIA

BOGOTÁ 12 ABRIL DE 1957.

“Por eso hoy, cuando todos ustedes esperan ansiosos oír la voz de quien es desde el 8 de abril el jefe consagrado para el honor y resuelto al sacrificio, yo sólo tengo que decir que mi partido deposita su fe en Guillermo León Valencia, como lo hizo en 1917 en su padre, y como la volverá a poner plenamente en todo hombre de buena voluntad, sea o no sea liberal cuandoquiera que la Patria así lo exija.
Por muchas razones este nombre es la antítesis de lo que ahora nos gobierna. Aquí está con nosotros, y para nosotros, un ciudadano que lleva más de 20 años de vida publica, que ha tenido en sus manos más poder o influencia que la mayor parte de nosotros, y que sin embargo está mas pobre hoy que lo que fue el primer día de su advenimiento a la acción política. Esta no es una virtud, ciertamente, sino cuando lo contrario se enseñorea oscuramente de los puestos de poder y de representación para convertirlos en fuente de enriquecimiento sin causa y sin vergüenza. Pero, además, la vida de Guillermo León Valencia es de una transparencia absoluta, y su rectitud no tiene sombras. Es, por otra parte, un ejemplo de lo que debe ser un político colombiano, respetuoso de todas las leyes e instituciones creadas en más de un siglo de esfuerzo por la inteligencia de nuestros grandes compatriotas, y sobre todo, respetuoso, como soldado de Cristo, como autentico católico, como hombre civilizado y culto, de los derechos de los trece millones de personas humanas que habitan el territorio de la República, que abominan del despotismo.
A su esfuerzo de estos días luctuosos y graves y al que realice en el gobierno de la nación cuando lleguen otros mejores, el liberalismo le ofrece una cooperación sin otro límite que el fiel cumplimiento de la palabra que ha empeñado en ese documento histórico del 20 de marzo.”
Tomado de: Libro “Las Jornadas de Mayo”; Ediciones Documentos Colombianos Bogotá; Pagina: 61-62.